Desde niño Renato evidenció su interés por el arte, y desde muy temprana edad mostró la rebeldía que ha sido el motor que lo ha llevado a encontrar su propio camino y estilo. Cuando Renato tenía 14 años vivía una etapa muy difícil en la cual no se sentía a gusto con los caminos convencionales, no se ubicaba en la escuela ni en la cultura norteamericana, se sentía enajenado en Miami ciudad donde residía con su familia.

El día 30 de agosto de 1985 Renato entró al quirófano con severas cortadas en todo el cuerpo habiendo perdido más de dos litros de sangre. El accidente ocurrió en su casa al traspasar una puerta de vidrio en su baño. Gracias a la respuesta precisa de su hermano, entonces de 7 años, de sus padres y del equipo de rescate llegó, aún con vida al hospital donde se le paró el corazón por la pérdida tremenda de sangre.

Después de unos meses de convalecencia, la familia Dorfman se mudó a Cancún, México, buscando una nueva vida.

A partir del accidente Renato sufrió una profunda transformación, una gratitud por la vida que lo ha acompañado cada día de su vida desde entonces. El regresar a su tierra natal también fué vital para él, en esos tiempos Cancún era un paraíso virgen y la majestuosa naturaleza sembró en el corazón de Renato un amor por la tierra que sería el eje de su vida, y de su trabajo artístico.

Cuando Renato tenía quince años, llegó a Cancún su tío, el profesor Ariel Ortega. Ariel había dejado su plaza de profesor de filosofía para convertirse en alfarero. Desde su llegada en 1986 Renato se metió al taller y nunca salió, dejando desde ese momento la escuela convencional por la escuela de la tierra y el fuego.

Como Ariel era ceramista y no escultor, Renato tuvo que desarrollar sus propias técnicas de escultura en terracota. A partir de entonces Renato está constantemente desarrollando sus propias formas de trabajar.

Desde el momento en el que decide dejar la escuela, sus padres lo apoyaron en su camino de artista confiando en la entrega total que observaron en su hijo. En 1991 Renato se asocia con sus padres en lo que ha probado ser una empresa muy exitosa.

Fascinado desde su llegada a México con las culturas prehispanicas, Renato emprende una investigación en los materiales propios de la tierra Maya, finalmente desarrollando un estuco similar al utilizado por la cultura Maya.

Renato buscó en esos tiempos al joven de origen maya Domingo López, que había heredado de su cultura las técnicas básicas de tallado en piedra al estilo Maya.

A partir del conocimiento de Domingo, Renato desarrolló una técnica nueva de alto relieve, que se convirtió en una escuela produciendo muchos escultores de raza indígena, regresandoles su tradición de escultura en estuco.

A travéz de los años le han ayudado a Renato a realizar sus numerosas obras monumentales. Algunos de ellos incluso se han independizado y ahora hay varias familias que continúan enseñando y trabajando en base a las enseñanzas de Renato.

Desdde 1991 hasta la fecha Renato con el apoyo de su familia y de equipo ha realizado obras como la mega escultura de nueve metros Ixim o los murales escultóricos de Barceló en la Riviera Maya, o el mural maya contemporáneo recientemente instalado en Savonin Suiza.

Renato considera que para crear un futuro sostenido por nuestras raices, es necesario mirar hacia el pasado y tomar en cuenta la sabiduría de nuestros antepasados.

Renato siempre ha tratado de dar un mensaje con su obra, un mensaje de amor a la naturaleza y una crítica a la cultura consumista de nuestra era.

Renato ha sido testigo del desarrollo desmedido de la costa de Quintana Roo, y del deterioro de los ecosistemas del caribe Mexicano, que en tan sólo treinta años ha sufrido daños posiblemente irreversibles.